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jueves, 17 de marzo de 2016

Historia y tradición de la cultura huichol.


Redactado por: Rodrigo Pozas García


Los wixarikas o wixaricas conocidos en español como huicholes son un grupo mayoritario en Nayarit, México. Habitan el oeste central del país, en la sierra madre occidental, principalmente en los estados de Nayarit, Jalisco y partes de Durango y zacatecas. Se autodenominan wixarika (la gente) en su lengua, que pertenece a la familia de las lenguas uto-aztecas y a la que llaman wixaritari waniuki (en español, Huichol o lengua huichola).


Los wixaricas hablan una lengua del grupo caracol que esta cercanamente emparentada con el grupo nahua (aztecoide). Además, han recibido influencias mesoamericanas, lo cual se refleja en el hecho de que el huichol tiene rasgos típicos del área lingüística mesoamericana.

Su espiritualidad tradicional incluye la recolección y el consumo ritual del peyote, un cactus que posee efectos alucinógenos debido a sus alcaloides psicoactivos, entre ellos la mezcalina.

La actividad central en la religión tradicional de los wixaritari es la recolección y consumo ritual del peyote (un cactus alucinógeno) en el lugar que ellos llamaban wirikuta que se ubica en la región de real de catorce en el estado de San Luis Potosí. El peyote no crece en la región de los wixaritari pero es abundante en San Luis Potosí, territorio que fue dominio central de los guachichiles antes de la llegada de los españoles.

Documentos históricos indican que, para el siglo XVI, los huicholes ya habían llegado a la región del norte de Jalisco. En los relatos de Alonso Ponce que datan de 1587, se indica que en la provincia de Tapeque habitaba una etnia que solía unirse con los guachichiles para llevar a cabo incursiones en los asentamientos y caravanas españolas. Los españoles que exploraron la región que llego a ser Jerez, en Zacatecas, relatan que se encontraron con bandas de guachichiles en la región que habitan desalojo a los zacatecas que habían vivido ahí. A través de esta evidencia histórica es posible postular que los huicholes llegaron a la región de la barranca de Bolaños aproximadamente al mismo tiempo que los españoles. La llegada de los españoles a tierras de los guachichiles en Zacatecas y San Luis Potosí había traído epidemia entre las comunidades indígenas cuyos integrantes no tenían resistencia a las enfermedades de Europa. Además aquellos indígenas que no morían de las epidemias sufrían a causa de las encomiendas y concentraciones que llevaban a cabo los españoles para trabajar las minas recién descubiertas. Estas experiencias también quedan documentadas en la historia oral de los huicholes. 

La vestimenta tradicional cambia dependiendo de la religión y de tal manera se diferencia por su confección y originalidad. Todas estas vestimentas poseen un significado religioso de bastante importancia.

El tipo de vestimenta de la cultura huichol varea conforme al sexo en el caso de las mujeres portan una blusa corta de color rojo y un manto floreado para cubrir la cabeza así como también collares de chaquira. Y en el caso de los varones ellos portan pantalones de un material llamado manta de color blanco sus camisas llevan el mismo color blanco sus camisas llevan el mismo color y material. La comunidad huichol es muy rica en su vestimenta ya que usan sombreros de palma, bolsas de estambre elaboradas por ellos mismos y de tal forma las distingue de las demás culturas.

Cabe mencionar de tal manera también la vestimenta de los niños algunos de ellos visten de igual manera que sus padres dependiendo el sexo mientras que los de menor edad andan semidesnudos y calzan únicamente huaraches.

martes, 15 de marzo de 2016

Leyenda del Venado Azul



Los ancianos nos contaban que hace mucho, mucho tiempo, en la Sierra Huichol los abuelos se reunieron para discutir sobre su situación. La gente se encontraba enferma, no había ni agua ni comida, no llovía y la tierra estaba seca. Ellos decidieron entonces, enviar a cuatro jóvenes de cacería, con la tarea de encontrar alimentos y llevarlos a la comunidad para compartirlos, no importando lo poco o mucho que obtuvieran cazando. Cada uno de los jóvenes representaría un elemento: fuego, agua, aire y tierra.

La mañana siguiente, los jóvenes comenzaron la jornada, cada uno cargando su arco y flechas. Caminaron durante días hasta que, una tarde, saltó detrás de unos arbustos, un venado grande y gordo. Los jóvenes se encontraban exhaustos y hambrientos pero, cuando vieron al venado, se olvidaron de todo y comenzaron a correr tras de él, sin perderle de vista. El venado miró a los jóvenes y sintió compasión por ellos. Los dejó descansar una noche y, el siguiente día los incitó para que continuaran la persecución.

Pasaron muchas semanas antes de llegar a Wirikuta (en el desierto de San Luis, camino sagrado de los Huicholes). Cuando los, jóvenes se encontraban en el camino de la colina, cerca del cerro de las Narices, vieron al venado saltar en dirección al lugar donde habita el espíritu de la tierra. Juraban que habían visto al venado correr en esa dirección, y trataron de encontrarlo sin éxito. De repente uno de los jóvenes disparó una flecha que cayó dentro de la figura de un venado, formada por las plantas de peyote que había en la tierra que, con el sol, brillaban como lo hacen las esmeraldas, mirando hacia una sola dirección.

Los jóvenes se encontraban confundidos por lo que había pasado, pero decidieron cortar las plantas formado la figura del Marratutuyari (venado) para llevarlas al pueblo. Después de caminar durante varios días, llegaron a la montaña Huichola, donde todos les estaban esperando. Dirigiéndose inmediatamente a los ancianos, les contaron su experiencia. Los ancianos comenzaron a repartir el peyote entre la población y, después de un tiempo, y no sintieron más hambre o sed.

Desde entonces, los huicholes adoran al peyote que, al mismo tiempo es venado y maíz, su espíritu guía. Así que, cada año desde entonces, continúan peregrinando, manteniendo la ruta viva desde la sierra Huichola hasta Wirikuta, para pedirle a Dios lluvia, comida y salud para su gente.