Objetivos: Transmitir a través de la conceptualización, análisis, historias, imágenes, costumbres y creencias la belleza esplendida que existe en la cultura "Huichol", para dar a conocer a las personas de estos intereses, la experiencia de aproximarse de forma más intima a la ancestral y misteriosa magia que esta comunidad le regala al mundo. Abordamos los temas que consideramos más relevantes sobre la vida y cultura de este pueblo, dando un vistazo de esté modo a sus raíces étnicas.
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viernes, 18 de marzo de 2016
jueves, 17 de marzo de 2016
CON UN FESTEJO NOCTURNO Y AL RITMO DEL TAMBOR SAGRADO, AGRADECEN A SUS DIOSES LA PROTECCION Y GENEROSIDAD
Todos los años, el final de la temporada de lluvias marca el momento para levantar la cosecha y es cuando los wixáritari o huicholes, uno de los grupos étnicos más importantes de Nayarit, agradecen a los dioses la protección y generosidad que les otorgan para sus cosechas. Esto lo hacen con una fiesta que se ha mantenido a lo largo de los siglos, y es una gran herencia de esta cultura: la Fiesta del Tambor. La fiesta del tambor, también conocida como la fiesta del elote o de los primeros frutos, es un ritual que comienza justo cuando entra la media noche. En ese momento, los huicholes o wixáritaris son convocados por el sonido del tepo que es el tambor sagrado y se congregan en el Centro Ceremonial de la colonia Zitacua, que se encuentra justo en uno de los cerros que rodean la ciudad de Tepic.
La Fiesta del Tambor es considerada uno de los rituales más importantes, pues lo más importante para ellos es agradecer a los dioses el regalo que les dio la madre tierra. El ritual es guiado por el mara'akame, quién es el sacerdote sagrado, curandero, cantador de la comunidad y el único autorizado para encabezar la ceremonia. Alentados por el canto del tambor, comienza el viaje, en ese momento los niños ayudados por sonajas representan el vuelo de las aves.
Entre sus cantos, los mara'akames piden a todos sus kakauyares o dioses, que los ayuden para que no les falte alimento ni salud, tanto para niños como para adultos. Parte del ritual consiste en la preparación del tejuino o tecuani, que es la bebida sagrada. Desde casi una semana antes, las mujeres wixáritari cosen el maíz germinado que ya está seco y molido. Una vez cocido, se cuela y se pone a fermentar durante 12 horas mínimo para que finalmente quede lista este sagrado elixir.
Ya entrada la media noche, se realizan cinco sesiones de rezos o cánticos que representan a cada uno de los lugares sagrados o puntos cardinales; las danzas y cantos continúan hasta entrado el día. El día siguiente es dedicado exclusivamente a los niños por lo que desde muy temprano instalan una ofrenda atando cinco elotes que representan al dios del maíz, de manera que el maíz tierno y la calabaza nueva se purifican como alimento sagrado; en la ofrenda también colocan un nierika con un cordón de bolitas de algodón el cual representa a cada niño que participa en esta fiesta. En la ofrenda también se instala una imagen de la Virgen de Guadalupe, con un “ojo del Dios”, flechas ceremoniales y el bastón de mando del gobernador tradicional.
El “ojo del Dios huichol” es un rombo elaborado de caña adornadas con hebras de lana en colores y un diseño angular que simboliza el medio el ojo por el cual el dios Kauyumali “ve y comprende los misterios del mundo” y se emplean para asegurar a los niños y adultos de la etnia salud y larga vida.
En el transcurso del día acuden a la ofrenda hombres y mujeres a depositar elotes, fruta, comida, tamales, tortillas, velas y tejuino.
En este momento, los niños más pequeños son bautizados por el mara'akame quién les da un nombre en huichol o wixárika, mientras aquellos pequeños que ya cuentan con 5 años, se deberán convertir en águilas; en ese momento los padres agradecen a los dioses la salud de sus hijos.
Mientras continúan los cantos del tambor y del mara'akame, uno de sus ayudantes marca con tizne la mejilla izquierda del rostro de cada niño, siempre haciéndolo con el dedo índice de la mano derecha. Según las creencias wixárikas, la marca permite que los dioses identifiquen a los niños que deben cuidar durante el viaje que el espíritu de estos pequeños realiza ese día hacia el wirikuta.
Una vez que regresan al plano real, es decir, el viaje imaginario termina y entonces comparten la ofrenda entre grandes y chicos, brindando con tecuani, cantando y bailando toda noche.
A la mañana siguiente se realiza la fiesta del elote o “Tatei Neira”, en esta fiesta se realiza la bendición del elote y la calabaza consagrados que el mara'akame utiliza para bendecir uno por uno a todos los participantes y quitarles sus enfermedades, por último, el sacerdote agradece la conclusión de la fiesta.
Esta ceremonia no se sabe desde hace cuánto tiempo existe, sólo se sabe que busca agradecer a los dioses por los alimentos y festejar que los niños vivan más de cinco años, además de ser una forma de complementar el conocimiento de las raíces wixárikas o huicholas, pues esta fiesta los identifica como etnia, una etnia que se caracteriza por tener un profundo conocimiento de la naturaleza y un profundo contacto con su entorno, mismo que podemos apreciar en sus tradiciones, sus creencias, su vestir e incluso en su artesanía.
Historia y tradición de la cultura huichol.
Redactado por: Rodrigo Pozas García
Los wixarikas o wixaricas conocidos en español como huicholes son un grupo mayoritario en Nayarit, México. Habitan el oeste central del país, en la sierra madre occidental, principalmente en los estados de Nayarit, Jalisco y partes de Durango y zacatecas. Se autodenominan wixarika (la gente) en su lengua, que pertenece a la familia de las lenguas uto-aztecas y a la que llaman wixaritari waniuki (en español, Huichol o lengua huichola).
Los wixaricas hablan una lengua del grupo caracol que esta cercanamente emparentada con el grupo nahua (aztecoide). Además, han recibido influencias mesoamericanas, lo cual se refleja en el hecho de que el huichol tiene rasgos típicos del área lingüística mesoamericana.
Su espiritualidad tradicional incluye la recolección y el consumo ritual del peyote, un cactus que posee efectos alucinógenos debido a sus alcaloides psicoactivos, entre ellos la mezcalina.
La actividad central en la religión tradicional de los wixaritari es la recolección y consumo ritual del peyote (un cactus alucinógeno) en el lugar que ellos llamaban wirikuta que se ubica en la región de real de catorce en el estado de San Luis Potosí. El peyote no crece en la región de los wixaritari pero es abundante en San Luis Potosí, territorio que fue dominio central de los guachichiles antes de la llegada de los españoles.
Documentos históricos indican que, para el siglo XVI, los huicholes ya habían llegado a la región del norte de Jalisco. En los relatos de Alonso Ponce que datan de 1587, se indica que en la provincia de Tapeque habitaba una etnia que solía unirse con los guachichiles para llevar a cabo incursiones en los asentamientos y caravanas españolas. Los españoles que exploraron la región que llego a ser Jerez, en Zacatecas, relatan que se encontraron con bandas de guachichiles en la región que habitan desalojo a los zacatecas que habían vivido ahí. A través de esta evidencia histórica es posible postular que los huicholes llegaron a la región de la barranca de Bolaños aproximadamente al mismo tiempo que los españoles. La llegada de los españoles a tierras de los guachichiles en Zacatecas y San Luis Potosí había traído epidemia entre las comunidades indígenas cuyos integrantes no tenían resistencia a las enfermedades de Europa. Además aquellos indígenas que no morían de las epidemias sufrían a causa de las encomiendas y concentraciones que llevaban a cabo los españoles para trabajar las minas recién descubiertas. Estas experiencias también quedan documentadas en la historia oral de los huicholes.
La vestimenta tradicional cambia dependiendo de la religión y de tal manera se diferencia por su confección y originalidad. Todas estas vestimentas poseen un significado religioso de bastante importancia.
El tipo de vestimenta de la cultura huichol varea conforme al sexo en el caso de las mujeres portan una blusa corta de color rojo y un manto floreado para cubrir la cabeza así como también collares de chaquira. Y en el caso de los varones ellos portan pantalones de un material llamado manta de color blanco sus camisas llevan el mismo color blanco sus camisas llevan el mismo color y material. La comunidad huichol es muy rica en su vestimenta ya que usan sombreros de palma, bolsas de estambre elaboradas por ellos mismos y de tal forma las distingue de las demás culturas.
Cabe mencionar de tal manera también la vestimenta de los niños algunos de ellos visten de igual manera que sus padres dependiendo el sexo mientras que los de menor edad andan semidesnudos y calzan únicamente huaraches.
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